En el proceso de realización de un tratamiento protector anti xilófagos de una cubierta, se detectan varios elementos con pérdidas importantes en el interior debido al ataque severo de hongo de pudrición. El perímetro de la madera tenía unos pocos centímetros sanos, quedando vacío el interior.
La pretensión es recuperar el elemento manteniendo la estética original.

Por una grieta de la parte superior se introduce una broca de 20 cm comprobando que entra sin esfuerzo cerca de 15 centímetros.

Se marca el tramo con defecto para proceder a la extracción de las partes superiores de la madera que serán reinstaladas una vez recuperado el interior del elemento.

Se procede al corte de una parte de las zonas más dañadas para sanear el interior de la pieza hasta dejar madera sana y preparar el elemento para su reconstrucción, creando un buen puente de unión para el armado y relleno con mortero epoxi.

Una vez saneado el interior, se instalan conectores y el armado de varillas de fibra de vidrio.

Se procede al relleno con morteros epoxi.

Y, por último, se procede a la instalación de las tapas de madera original.
El elemento queda perfectamente restaurado y sin apenas signos de manipulación.